Un día, alguien al que respeto mucho humana y profesionalmente, me dijo: "Óscar, si quieres hallar tu equilibrio y tu paz interior, debes saber qué es lo que te emociona, qué te llena en esta vida... ahí residen tus dones y virtudes que podrás poner en funcionamiento en su máximo esplendor, y entonces... serás".

 

Decidí así convertirme en mi misión: permitirme ser feliz en lo que hacía en esta vida. Reír, jugar, compartir, imaginar, admirar a mis jugadores, disfrutar y sorprenderme con su infinita manera de hacer las cosas, aprender razonando y reflexionando, desaprender mirando e intuyendo, ilusionarme con el entrenamiento que me dispongo a realizar en el 'aquí y ahora', y desear vehementemente la llegada del próximo una vez que termina la sesión de hoy, eso es lo que, a día de hoy, he convertido en mi misión...

 

... y sin quererlo, ni pretenderlo, cada día me veo más y más rodeado de personas felices y jugadores alegres en este viaje que me decidí a emprender.  

Mi misión